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Cuando el juego no es solo un divertimento

El método Lego Serious Play es un recurso cada vez más utilizado en la resolución de retos para grupos de todos los ámbitos, desde desempleados a emprendedores, pasando por equipos de empresas que buscan alcanzar objetivos concretos en areas como la planificación estratégica, la selección de personal o las prospección de mercados. Aunque la metodología se desarrolló coincidiendo con el cambio de siglo, en España ha irrumpido con fuerzas en los últimos años, y empieza a dar resultados también en Cantabria.

Texto de J. Carlos Arrondo

Qué pensaría si alguien le dice que es posible mejorar la planificación estratégica de una empresa mediante un juego? La cuestión puede parecer frívola, pero para gigantes corporativos como Microsoft, Google o Yahoo no lo es. Tampoco para la NASA, que en 2003 se dirigió a Robert Rasmussen para que les ayudase a formar un grupo de trabajo que se encargara de perfeccionar la seguridad de sus proyectos. Rasmussen fue director de Investigación y Desarrollo de Productos Educativos de Lego y el responsable del diseño y la expansión de Lego Serious Play, una metodología de resolución de problemas y retos en equipo basada en la construcción de modelos en tres dimensiones utilizando las piezas de la juguetera danesa. Hay investigaciones que demuestran que el juego es una potente herramienta de aprendizaje y comprensión de la realidad, algo que en este caso se complementa con la utilización del tacto. Inmanuel Kant hablaba de que ‘la mano es el cerebro externo del hombre’ y para la ciencia está demostrada su conexión con el área emocional de la mente. Lego Serious Play es un juego, pero no sólo es un divertimento. Los participantes deben de tratar de sacarle partido ‘construyendo para pensar’, y como todo ‘juego serio’ tiene un propósito y se persigue un resultado, que puede ser formar un equipo de trabajo, gestionar un nuevo proyecto o afrontar cualquier otro aspecto más o menos complejo que afecte a  una organización. Es un método que en sus dos décadas de existencia ha logrado buenos resultados, razón por la ya está asentado en muchos países y en otros, como España, está experimentando un cierto ’boom’.

Tito de la Fuente es uno de los pocos facilitadores acreditados en la metodología Lego Serious Play en Cantabria. Organiza talleres con grupos de diversos ámbitos, desde desempleados a emprendedores, pasando por equipos de empresas que tratan de alcanzar algún tipo de objetivo utilizando este juego. Conforme a una estructura de funcionamiento establecida, el facilitador va realizando preguntas, propone retos,  que deben resolverse montando modelos tridimensionales con las piezas de Lego.  La construcción no es el fin último del juego, sino la herramienta para explicar lo que significa, la historia que tratará de dar respuesta al desafío planteado.

Tito de la Fuente, con la pieza que sirve de imagen al método.

Tito de la Fuente, con la pieza que sirve de imagen al método.

“No se piensa para construir, sino que se construye para pensar”, señala el coach cántabro, quien explica cómo se llega a crear algo nuevo: “En Lego Serious Play hablamos de tres tipos de imaginación. La descriptiva, que consiste en vencer la rutina y conseguir ver lo mismo de manera diferente; la creativa, que une cosas existentes para crear una nueva; y la desafiante, que es capaz de crear de cero, de forma disruptiva, con reglas que no existen. La suma de las tres, la imaginación estratégica, es la que utilizó Lego para salir de la crisis desarrollando alianzas con otras marcas, creando bloques virtuales, películas, etc”. Esta metodología, además, utiliza las manos como una herramienta muy potente para sacar el máximo provecho al proceso, como indica Tito de la Fuente: “En los talleres practicamos una manera de pensar diferente. Las manos tienen un acceso muy rápido al inconsciente y eso hace que con ellas se proyecta no sólo lo que piensas, sino también lo que sientes. La mayor parte de las decisiones las tomamos de manera inconsciente, la intuición es muy importante y construir con las manos nos ayuda a aprovechar ese potencial”.

Los talleres de Lego Serious Play son totalmente prácticos. No se trata de impartir una formación, sino de jugar. Pero la diversión es ‘desafiante’ y de lo que se trata es de ir superando unos retos que van planteándose de menor a mayor grado de dificultad y del ámbito individual al colectivo. Comienzan con un ‘calentamiento’, un desafío sencillo en el que los participantes aprenden que lo importante no es lo que construyan ni las piezas que utilicen, sino la historia que van pensando mientras sus manos hacen el montaje. Se trata de crear un clima en el que las competencias y habilidades de cada uno comiencen a fluir para dar respuesta a las preguntas que el facilitador irá realizando.

A partir de esa primera toma de contacto, toda dinámica tiene un proceso central con cuatro pasos: el facilitador lanza al grupo una pregunta o reto, se establece un tiempo para construir, cada participante comparte una explicación sobre el modelo que ha hecho y finalmente reflexiona sobre su significado. “Nunca se preguntan porqués, un taller de Lego Serious Play es un contexto seguro de juicios cero”, apunta Tito de la Fuente, que destaca otra característica fundamental: “Es una de las metodologías más democráticas que existen. En contraposición a las reuniones normales, en las que un 20% de los asistentes intervienen y el 80% restante escuchan, las sesiones  de Lego Serious Play son 100/100 porque todos construyen y todos comparten con las mismas reglas”.

Para que el método funcione en el ámbito empresarial es preciso que la dirección esté dispuesta a aceptar que los participantes puedan expresar libremente todo lo que el juego pueda sacar de ellos, y será el facilitador quien asegure que todos puedan formular sus ideas sin impedimento alguno. Para evitar que la intervención de muchos participantes convierta la sesión en un proceso farragoso, escasamente dinámico y poco práctico, es fundamental que los grupos tengan una composición adecuada. Los talleres están diseñados para grupos que no superen las doce personas aunque para el facilitador cántabro lo ideal son ocho o diez: “Todos tienen que construir y compartir, así que cuantos más haya más se alargan las dinámicas. Hasta doce está bien porque la gente se compromete con el juego y eso permite que salga mucho sentimiento”. La riqueza que aporta es que todos tienen voz, hasta aquellos que no la suelen tener por su posición en la organización. Si la gerencia quiere obtener provecho de la experiencia deberá escuchar todo lo que los participantes piensan y sienten sobre el problema o reto planteado. La empresa que requiere a un facilitador la organización de un taller de Lego Serious Play desea alcanzar un objetivo, lograr una utilidad, por lo que es necesario respetar el sentido del juego: “Si no permites que la gente se exprese, no sirve para nada”, aclara Tito de la Fuente.

Las utilidades del ‘juego serio’ de Lego son múltiples, como también son diversos los grupos que participan y los objetivos que pretenden lograr. En las lanzaderas de empleo resulta muy útil en la creación de los equipos de trabajo. Para los emprendedores es básico en la definición de su modelo de negocio y una herramienta para adelantarse al futuro. En la empresa no hay unidad de negocio, área, departamento o grupo de trabajo  que no pueda verse beneficiada por la dinámica de Lego Serious Play. Se puede usar para la planificación estratégica, en selección de personal o en prospección de mercado. Es aplicable en análisis DAFO –debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades– o en procesos de creatividad, tanto interna como externa. Cualquier empresa, grande o pequeña, puede sacar provecho de la metodología: “En una empresa pequeña, de cinco o diez trabajadores, funciona muy bien porque no hace falta seleccionar un grupo, ahí está toda la plantilla”, dice Tito de la Fuente, quien también relata su buena experiencia en un taller con los integrantes del área de marketing de una gran cadena de clínicas privadas: “Era gente procedente de diferentes puntos de España que apenas se conocía más que de hablar por teléfono. Trabajamos en lo que era la compañía y lo que debería ser en el futuro. Con la participación de todos se sacaron unas medidas y se fueron con el compromiso de sus jefes de que se pondrían en marcha. Fueron dos días que acabaron con grandes resultados”.

La cuestión que cabe plantearse  es si el método Lego Serious Play es una moda pasajera más, como tantas actividades que en algún momento se han realizado en las empresas para motivar a la plantilla, mejorar el clima laboral, etc. Aunque pueda parecer una novedad por el auge que actualmente está alcanzando, es una metodología que ya lleva veinte años funcionando y cuenta con el aval de que es aplicada con éxito en las compañías más punteras del mundo. Según su experiencia tras sesenta talleres, el facilitador Tito de la Fuente asegura que el equipo de trabajo, se dedique a lo que se dedique, siempre mejora: “Se producen descubrimientos, tanto de cosas que uno quería decir y no se atrevía a hacerlo como de lo que dice el resto de sus compañeros. Al compartir también se crea confianza, en uno mismo y en los demás, y se genera compromiso, con lo que el grupo sale reforzado”.

Lo fundamental para que el método sirva es el propósito que la empresa quiera que tenga el juego. El equipo se lo va a pasar bien y en un ambiente divertido, pero a la vez, comprometido e implicado con un objetivo, va a comunicarse de una forma diferente, por medio de sus construcciones,  y va a aportar datos que no daría en otras circunstancias.

El caso del equipo de ventas de Roche

 Juan Pérez, jefe de Ventas de Roche en la zona norte, que utilizó el sistema con su equipo.

Juan Pérez, jefe de Ventas de Roche en la zona norte, que utilizó el sistema con su equipo.

Ocho delegados de Cantabria, Asturias, Galicia, Castilla y León y País Vasco del área comercial de oncohematología de la farmacéutica Roche se reunieron en Santander el pasado diciembre para realizar un taller de Lego Serious Play. Se trataba de un equipo homogéneo en cuanto a sus funciones en la empresa, pero heterogéneo en edades, experiencia y recorrido profesional. Juan Pérez González, jefe de Ventas de la Zona Norte, les convocó porque pretendía que él y su equipo se conocieran mejor: “No llevaba mucho tiempo como gerente en esta empresa y el equipo era relativamente nuevo. Con lo poco que llevábamos trabajando juntos, quería identificar más en profundidad las motivaciones, las barreras, los miedos, los retos y las aspiraciones de todos, tanto individuales como colectivas. Su líder ideal y su entorno ideal de trabajo. Esta metodología genera mucha naturalidad,  es una forma  original, distendida y muy transparente de hacer las cosas y a través de la construcción, de la metáfora, puedes conocer todo esto”. La dispersión, la distancia geográfica que les separa, dificulta la comunicación del equipo, aunque su actividad cotidiana tampoco ayuda a ese propósito: “Las reuniones que hacemos habitualmente son más operativas, no son tan vivenciales. Esta metodología ayuda mucho a expresar cosas sin darte cuenta de que lo estás haciendo. Se sacan conclusiones muy interesantes”.

Aunque cada delegado está en una provincia, realizan muchas actividades en equipo. Las conclusiones que el gerente de la Zona Norte de Roche saca del taller son muy positivas para la mejora y coordinación de ese trabajo conjunto: “Se ha fortalecido el grupo en muchos aspectos. Nos conocemos mejor y de cara al trabajo diario nos ha ayudado a crecer colectiva e individualmente. Han salido algunas cosas que desconocíamos y eso nos ha dado mucha confianza como equipo. Todos hemos acabado muy contentos. Los resultados han superado las expectativas”. Juan Pérez González añade que, como manager, la metodología Lego Serious Play también ha sido una experiencia valiosa: “Como líder tengo que trabajar su desarrollo profesional individualmente y en grupo. A mí me ayuda muchísimo conocerlos mejor y saber qué pueden dar”.

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