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Drones sin techo

El abaratamiento de la tecnología y los primeros esbozos de una reglamentación para el sector sitúan a los aviones dirigidos por control remoto en disposición de atender un mercado que, según los cálculos de la Comisión Europea, generará 250.000 empleos hasta 2020. Ediciones Finder, editora de ‘Cantabria Negocios’ acaba de crear Aerosport Foto para atender la creciente demanda de servicios audiovisuales que requieren el uso de estos dispositivos.

Texto de Jose Ramón Esquiaga @josesquiaga Publicado en agosto de 2015

Como cualquier mercado emergente, el asociado al uso y explotación de aviones dirigidos por control remoto –lo que la terminología militar ha popularizado con el nombre de drones– es propenso a alimentar pronósticos que, por optimistas que parezcan, es difícil aventurarse a calificar de exagerados. El principal condicionante en el caso de estos aparatos es que su campo potencial de aplicación es ahora mismo inabarcable, tanto como las perspectivas que pueden tomar las cámaras instaladas en ellos. Si a todo esto le sumamos el abaratamiento de la tecnología, y la lenta pero progresiva redacción de un marco regulatorio que dé seguridad jurídica a la actividad, tenemos todos los ingredientes para el despegue de un sector del que hasta hace media década no se tenía noticia.

Si atendemos simplemente a su denominación técnica –sistemas aéreos pilotados remotamente, RPAS en sus siglas en inglés– nada hay aquí diferente al aeromodelismo de toda la vida. En realidad, es la aparición de cámaras capaces de volar en estos aparatos lo que ha creado prácticamente de la nada una actividad que camina poco a poco hacia su profesionalización. Según los cálculos de la Comisión Europea, las aplicaciones civiles de estos vuelos controlados a distancia generarán del orden de 250.000 empleos hasta 2020. En esa cifra se incluiría únicamente el impacto directo, sin tener en cuenta el empleo inducido en ámbitos como la formación o los seguros, por mencionar las dos actividades que se han visto impulsadas por el primer esbozo de regulación del sector, la normativa publicada el pasado otoño que obligaba a contar con un título y un seguro a quienes operan estos aparatos.

Aerosport Foto

Es el caso de Toño Ruiz Garmendia, uno de los primeros cántabros en hacerse con la licencia para pilotar drones y director de Aerosport Foto, el departamento creado por Ediciones Finder –editora de Cantabria Negocios– para atender la creciente demanda de servicios en este ámbito. Ruiz Garmendia superó las últimas pruebas para conseguir la licencia el pasado mes de diciembre, y desde entonces acumula horas de vuelo, centenares de fotografías y decenas de horas de vídeo aéreo. Su caso es un ejemplo del cambio que se está dando en el sector, impulsado por las crecientes exigencias de los trabajos que se realizan: si antes eran aficionados al aeromodelismo quienes, con una mínimas nociones de fotografía, se lanzaban a volar con un dron, hoy son fotógrafos profesionales quienes aprenden a volar. Con una amplia trayectoria en medios de comunicación –ahora mismo es también responsable del suplemento de motor de esta revista– Ruiz Garmendia pilota los dos aparatos que constituyen la ‘flota’ de Aerosport Foto: un DJI Pantom 2V2+ y un DJI S-1000 Premium. El primero es un modelo ligero –3,2 kg– equipado con una cámara go-pro y capaz de volar a 1km de distancia; el segundo es un octocóptero que monta una cámara profesional y que puede alejarse hasta 2 kilómetros de la persona que le controla desde tierra. Con ambos se cubre un abanico de posibilidades tan amplio como pueda precisar cualquier cliente: el dron de menor tamaño, por ejemplo, puede volar en interiores y ofrecer las perspectivas más sorprendentes de cualquier espacio. En total, Aerosport Foto ha invertido más de 15.000 euros en estos equipos, sumando tanto los aparatos como las cámaras y los dispositivos electrónicos de control.

Entre los trabajos que ha realizado Aerosport Foto en estos meses hay desde vídeo y foto corporativa hasta imágenes de competiciones deportivas para su emisión en informativos. Con el S-1000 Premium es posible además emitir en directo por streaming, lo que eleva un punto más la capacidad para atender casi cualquier tipo de demanda. Los drones se están utilizando, por ejemplo, para labores de inspección y control en lugares de difícil acceso, abaratando y simplificando los trabajos.

Poner la fotografía y el vídeo aéreo al alcance de cualquier presupuesto es, de hecho, la principal aportación de los dispositivos de vuelo controlados a distancia. En el abanico de clientes que se han atendido desde Aerosport Foto se cuentan grandes industrias y promotoras inmobiliarias, pero también particulares que quieren imágenes aéreas de una finca en venta. El seguimiento de obras, de acontecimientos deportivos, mostrar de otra forma los procesos industriales o la posibilidad de ofrecer una perspectiva diferente del patrimonio artístico y cultural son algunos de los usos que se han venido haciendo de los drones. En el futuro se seguirán explorando estas vías pero, sobre todo, se abrirán otras que hoy son difíciles de prever. En algo hay acuerdo: las barreras no las pondrá la tecnología.

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