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“El año 2016 ha sido el peor desde que comenzó la crisis”

Antonio García Rivero, presidente de la Asociación de Excavadores de Cantabria, señala que los primeros indicios de recuperación del sector se han producido exclusivamente en reformas y rehabilitaciones, lo que ha dejado al margen a las empresas que representa.

Texto de Jose Ramón Esquiaga @josesquiaga

Pregunta.- ¿Qué valoración hacen de la situación actual del sector, y de sus perspectivas?
Respuesta.- Sin lugar a dudas, el año 2016 ha sido el peor desde que comenzó la crisis. Concluyeron las grandes obras del Estado en Cantabria, y la falta de Gobierno paralizó nuevos proyectos. El Gobierno regional no disponía de recursos para inversión y la iniciativa privada, aunque parece que empieza a revivir, lo hace en reformas y rehabilitación, pero muy poco en obra nueva. Muchas de nuestras empresas, a estas fechas, aún no han comenzado a trabajar en este nuevo ejercicio. El futuro no nos cabe más que mirarlo con muchísima preocupación. Aunque se habla de obras e inversión, tanto por el Gobierno central como por el autonómico, no creemos que eso surta efecto en nuestro sector en un horizonte próximo. A estos datos debemos sumar un aumento de los costes, con la subida del combustible. No cabe más que reiterarnos en esa preocupación.

P. Como referencia, ¿cuál era la situación de los excavadores antes de la crisis y cuál es ahora?
R.- Hemos pasado de 107 empresas en el año 2007 a unas 30 en la actualidad, los datos hablan por sí solos. La caída del empleo se ha producido incluso en mayor proporción y, lo que es peor, la calidad del empleo también ha caído.

P.- ¿Cómo valoran el papel de la Administración, en aspectos como la inversión pública y la forma en que se adjudica?
R.- Somos conscientes de la dificultad de conseguir recursos para inversión, además entendemos que hay prioridades como la sanidad y la educación. Lo que si necesitamos es que los pocos recursos que se dediquen a ello, se destinen a actuaciones necesarias para nuestra región y además pedimos a la administración que busque fórmulas para acometer infraestructuras y para atraer a la inversión privada. En la forma de adjudicación, siempre hemos sido partidarios de los concursos y hemos puesto encima de la mesa la división por lotes, formula ésta que facilitaría mucho el acceso a las obras a las pequeñas empresas. Las subastas y resubastas lo único que llevan es a bajas temerarias que luego las adjudicatarias repercuten en las pymes y en el empleo.

P.- ¿Qué repercusión tiene en su actividad el problema de las bajas temerarias?
R.- Afectan muy negativamente: se trabaja por debajo de costes, se alargan aún más los plazos de pago, se vulnera la seguridad, se repercute en las condiciones laborales, se baja la calidad de los materiales y al final lo que iba a ser un ahorro para la administración se convierte en un sobrecoste.

P.- Desde el punto de vista reivindicativo, o de propuestas, ¿qué puede hacerse desde la Administración para mejorar la situación del sector?
R.- Ninguna medida que propongamos, por si sola, nos puede sacar del pozo en el que estamos, pero hay muchas cosas que se pueden hacer. En primer lugar asegurar el cobro de nuestras empresas y que este se haga en los plazos que marca la ley. Tenemos que racionalizar recursos para poder acometer infinidad de infraestructuras, que son necesarias para los ciudadanos y que van a mejorar su calidad de vida y la competitividad de nuestra región; debemos buscar inversores para nuestra comunidad… Cantabria es una tierra rica en recursos agrícolas y forestales, debemos potenciarlo y ahí nuestro sector tiene su hueco. Por nuestra parte, deberíamos ser capaces de formar un clúster que nos permita acometer proyectos en el exterior.

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