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El incipiente y discutido reclamo

La red de ‘Los pueblos más bonitos de España’ nació en 2011 con el objetivo de convertirse en un elemento para atraer visitantes a las zonas rurales con especiales atractivos culturales, paisajísticos y arquitectónicos. Tres localidades cántabras se han ganado el derecho a lucir el distintivo: Santillana del Mar, Bárcena Mayor y Liérganes. Por ser menos conocida dentro de  de los circuitos tradicionales y por haber obtenido la certificación en fechas más recientes, esta última es también la que en mayor medida puede poner a prueba las virtudes del sello como reclamo turístico. El Ayuntamiento calcula que el número de visitantes ha crecido un 30%, pero los hosteleros ponen en duda que ese incremento se deba a la pertenencia a la red.

Texto de J. Carlos Arrondo

Tras elegir recientemente la entrada de visitantes en España como el dato económico más relevante de 2017 y constatar el peso creciente que tiene en nuestra economía el sector turístico, la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) destacó la necesidad de avanzar en un incremento de los ingresos mediante una mayor aportación del turismo cultural. El ingente patrimonio histórico y artístico español diseminado por todo el país no siempre es lo suficientemente conocido por carecer de visibilidad y suele ser muy poco visitado por estar fuera de los grandes polos de atracción turística. Precisamente con el fin de preservar y difundir el patrimonio cultural y natural y de fomentar el turismo en zonas rurales con bajo nivel de industrialización y como instrumento para la reducción de desequilibrios territoriales y poblacionales, se constituyó en 2011 la asociación ‘Los pueblos más bonitos de España’.

Inspirada en una exitosa iniciativa francesa que comenzó en los años ochenta del pasado siglo, la red española de ‘pueblos bonitos’ ofrece una oportunidad para darse a conocer como destinos turísticos a enclaves rurales de menos de 15.000 habitantes que cumplan algunos requisitos, fundamentalmente de calidad urbanística y arquitectónica. Por ahora cuenta con 68 municipios participantes y hay otros 20 en proceso de adhesión. En Cantabria son tres los pueblos que lucen el distintivo de la asociación –Santillana del Mar, que entró en diciembre de 2013, Bárcena Mayor, en marzo de 2015, y Liérganes, en enero de 2016– y otros dos –cuyos nombres se mantienen en la confidencialidad en tanto se aprueba o no su adhesión– se hallan tramitando su ingreso.

“Desde que llegamos al equipo de gobierno, en junio de 2015, el objetivo que nos marcamos desde el punto de vista de la promoción turística del municipio fue entrar en ‘Los pueblos más bonitos de España”, indica Santiago Rego, alcalde de Liérganes, la última localidad cántabra que se sumó a la red. El procedimiento se inicia con una petición formal del ayuntamiento interesado, que deberá acreditar un patrimonio de calidad urbanística y arquitectónica, así como manifestar una política de valoración, desarrollo, promoción y animación del mismo. Previa a la resolución final sobre la entrada o no del pueblo solicitante, una auditoría se encarga de evaluar si la candidatura cumple con los requisitos de calidad establecidos, sus fortalezas y debilidades. “Las fortalezas de Liérganes son un conjunto histórico artístico –con  la categoría de Bien Cultural desde 1998– muy bien conservado y en el que no hay una sola casa en estado de ruina; una bonita leyenda, la del hombre-pez, por la que muchas veces es conocido el pueblo; una aceptable infraestructura turística, con alrededor de 400 camas; y una política municipal tendente a abrir nuevas sendas y rutas por las zonas de montaña y de bosque cercanas”, explica Santiago Rego. La auditoría recogía también algunas debilidades que no constituyeron un impedimento para el ingreso en la red, aunque llevaban aparejado el compromiso municipal de ir corrigiéndolas paulatinamente. “Nos indicaban que había que ir reduciendo la presencia de coches en el casco histórico y que había que ubicar la Oficina de Turismo en un edificio de mayor solera que esa especie de quiosco grande en el que está ahora”, describe el alcalde.

¿Más visitantes?

Los primeros 57 miembros –cuyo ingreso se produjo hasta 2016– han estimado que la afluencia turística a sus pueblos ha crecido entre un 30 y un 50% desde su incorporación a la asociación, gracias a la visibilidad y promoción a nivel nacional que esta les proporciona. Además, en enero de 2015, ‘Los pueblos más bonitos de España’ suscribió un acuerdo de colaboración con Turespaña, dependiente de la Secretaría de Estado de Turismo, y el Alto Comisionado del Gobierno para la Marca España para promocionar, sobre todo internacionalmente, el turismo en los municipios integrantes de la red. “Los datos que tenemos de la Oficina de Turismo indican que hemos aumentado el número de visitantes casi en un 35%. Hay más visitantes nacionales y hemos notado también una mayor afluencia de extranjeros. Ha sido un gran logro situar a Liérganes en grandes webs que dan visibilidad nacional e internacional”, destaca el regidor, para quien el valor que la marca aporta al municipio compensa con creces la cantidad –un euro por cada uno de los 2.370 habitantes, más 1.000 euros fijos en concepto de gastos generales– que paga anualmente el Ayuntamiento: “Podemos lucir orgullosos el anagrama de ‘Los pueblos más bonitos de España’ en todos los accesos al pueblo porque la valoración es muy positiva”.

Santiago Rego, alcalde de Liérganes

Santiago Rego, alcalde de Liérganes

La web de la asociación también ofrece la posibilidad de promocionarse a través de ella y disponer del sello distintivo –con un coste de 75 euros al año– a aquellos establecimientos hosteleros y de otras actividades relacionadas con el turismo rural que estén enclavados en pequeñas poblaciones en un radio de 35 kilómetros del pueblo de referencia. Recientemente ha incorporado también una plataforma en la que los viajeros pueden realizar reservas en los negocios adheridos a ella. En Pámanes, la Posada Bernabales es uno de los varios establecimientos del municipio de Liérganes presentes en dicha central de reservas. “Por ‘pueblo bonito’ no ha venido todavía nadie a mi casa. Suelo ser yo quien les cuento que pertenecemos  a este club y no al revés. Mis compañeros y yo tiramos de sello, tiramos de orgullo, pero la mayor parte de la gente no conoce Liérganes, sino que viene porque está a diez minutos de Cabárceno”, advierte su propietario, José Manuel Fernández Hoz, que también preside la Asociación Hostelera de Liérganes.

El representante de los hosteleros locales reconoce como beneficiosa para el municipio la visibilidad que ofrece la marca y el añadido de calidad que aporta a los negocios de la zona, pero prefiere ser cauto en su valoración: “Es publicidad y trae gente al pueblo. Han llegado muchos visitantes, pero aún no tenemos datos fehacientes que nos permitan saber si han venido más por ser ‘pueblo bonito’ o porque el turismo ha crecido en toda Cantabria y en toda España”.

Quienes conocen el día a día del pueblo no dudan en afirmar que, sobre todo los fines de semana, incluso fuera de temporada turística, Liérganes goza actualmente de un ambiente muy animado en sus calles. Sin embargo, el presidente de los hosteleros observa que la mayor afluencia de visitantes y las cifras de negocio en su sector no están creciendo de forma pareja: “El año pasado hemos hecho cifras similares a las del año anterior, en general algo superiores, pero los visitantes han crecido en un porcentaje bastante mayor. No se está reflejando en la facturación, al menos en la hostelería, que está viniendo más gente”.

Para el alcalde esto es algo que escapa a su competencia y cree que su misión es velar porque el municipio ofrezca el marco adecuado como destino de calidad: “Nosotros ponemos  el traje, que es estar en ‘Los pueblos más bonitos de España’, y tratamos de mejorarlo teniendo un casco histórico ordenado, fomentando aparcamientos y creando nuevos recursos turísticos”.

La polémica de los bolardos

Uno de los compromisos adquiridos por el Ayuntamiento de Liérganes al ingresar en ‘Los pueblos más bonitos de España’ es el de reducir la presencia de vehículos  estacionados en el casco histórico. La instalación de unos bolardos que impiden el aparcamiento sobre las aceras ha suscitado una polémica sobre su idoneidad. José Manuel Fernández Hoz aclara que es un problema más vecinal que empresarial y que los hosteleros no se pronuncian al respecto como colectivo, pero advierte de la necesidad de solucionar la carencia de aparcamientos en la zona más céntrica del pueblo: “El visitante tiene que sentirse cómodo y no le puedes tener dando vueltas con el coche sin poder aparcar”.

José Manuel Hoz

José Manuel Fernández Hoz, presidente de la Asociación Hostelera de Liérganes.

Desde el equipo de gobierno municipal se recuerda que la semipeatonalización del casco histórico, donde los vehículos pueden circular pero no aparcar, figuraba en su programa electoral y, aunque suponga cierto desgaste, se ha apostado por ello y va a continuar. “Muchas personas con las que hablo están encantadas con esta decisión”, apunta Santiago Rego, que también anuncia la creación de unas 110 plazas de estacionamiento alternativo en un año.

La primera fase de la nueva oferta de aparcamientos en Liérganes forma parte del Plan de Movilidad Turística que ejecuta el Gobierno de Cantabria y consta de 53 plazas en el barrio de la Costera, una actuación que incluye también una marquesina de recepción de visitantes junto al Balneario. La segunda fase, dentro del Plan de Obras y Servicios recogido en el Decreto 50/2017 del Gobierno de Cantabria, contempla la creación de unas 60 plazas más en la zona de la iglesia de San Pedro Ad Vincula. En opinión del alcalde de Liérganes, el pueblo está corrigiendo las debilidades  que la auditoría de ‘Los pueblos bonitos de España’ detectó en 2015: “Hemos reducido la presencia de coches en el casco histórico, estamos aumentando los aparcamientos y la Oficina de Turismo, aunque no la hemos cambiado de de sitio, va a ser modificada esta primavera y va a quedar mucho mejor. Estamos en un buen momento”.

Las posibilidades de promoción que puede ofrecer el club de los ‘pueblos más bonitos’ no se agotan con la mera vinculación  a esta marca de calidad. Es necesario que cada pueblo realice actividades y acometa proyectos que añadan valor a dicha pertenencia. Desde su incorporación a la asociación, Liérganes cuenta con una ‘app’ con códigos QR que permite conocer sus edificios y monumentos y recientemente  el Ayuntamiento ha mejorado su  folleto turístico. Hace unos días ha sido inaugurada en el Pico Levante la vía ferrata más cercana a la bahía de Santander de toda Cantabria, una inversión de casi 13.000 euros financiada con los Fondos FEDER que gestiona el Grupo de Acción Local de la Mancomunidad de los Valles Pasiegos.

Otra apuesta importante, con una inversión cercana a los 50.000 euros, financiada por el Gobierno de Cantabria a través del proyecto ‘Villas termales’, ha sido la de unir los balnearios de Liérganes y Solares a través de una senda fluvial y una zona de recreo junto al río Miera. “Estamos mejorando la oferta turística del municipio, aunque creo que con 1.800.000 euros que tiene Liérganes de presupuesto no podemos hacer mucho más. Podemos hacer actuaciones con nuestros recursos, podemos hacerlas con la financiación del Gobierno de Cantabria… pero lo que no podemos hacer es dormirnos”, señala Santiago Rego.

El presidente de la Asociación Hostelera de Liérganes cree que para que sea positiva es imprescindible que los vecinos hagan de la iniciativa un motivo de orgullo y que crean en ella como algo propio. “Me consta que los vecinos creen que un sello de este tipo sólo es para quienes tenemos negocios hosteleros. El turismo es algo más que hostelería y en una marca así tiene que creer todo el pueblo porque la calidad, además de la buena atención en un hotel o en un restaurante, tiene que estar en la farmacia, en el quiosco o en la calle”, afirma José Manuel Fernández Hoz, que se muestra pesimista en su percepción: “No lo veo. Hay gente mayor en los pueblos, sobre todo en los cascos históricos habitados, como es el de Liérganes, que lo que menos le apetece es que se llenen de turistas, que molesten, que no se pueda aparcar. Esa gente tiene que ver que esta es una alternativa para sus hijos y nietos”.

El municipio de Liérganes, enclavado en una zona con escaso desarrollo industrial, ha visto como el sector primario ha caído drásticamente en las últimas décadas y de manera análoga a lo que está ocurriendo en todo el ámbito rural cántabro, está sufriendo un serio problema de despoblación. El turismo de calidad parece perfilarse como una de las principales salidas económicas para un lugar que goza de un entorno sosegado y agradable, ofrece buenos servicios, está bien comunicado y dispone de cierta tradición hostelera. “Ahora ya no se trata de ofrecer una cama o una comida, hay que ofrecer una ‘experiencia’. Siempre me ha parecido importante hacer ver a la gente que sacar un beneficio al turismo es más que la hostelería. Una tienda de artesanía, de ropa, una quesería, incluso pequeñas ganaderías a las que puede ir la gente a ver cómo se ordeña una vaca y tomar leche fresca, todos, al final, de una forma o de otra, pueden vivir de la gente que visita el pueblo o el municipio”,  explica el representante de los hosteleros de Liérganes, para quienes sería interesante poder enlazar la marca de los ‘pueblos bonitos’ con un punto de recepción de muchos visitantes cercano como es el parque de Cabárceno.

Para José Manuel Fernández Hoz ha sido una buena idea que Liérganes ingresara en ‘Los pueblos más bonitos de España’ y cree que habrá que ir sacándola más provecho con el tiempo: “Todavía hay muchas cosas por hacer, hay que dar bastante más visibilidad a la marca”. No obstante, advierte del error que sería confiar únicamente en ella toda su promoción exterior y reivindica más atención del Gobierno de Cantabria: “Necesitamos presencia, porque ahora no tenemos ninguna, en la publicidad oficial. Liérganes y, en general, los Valles Pasiegos no aparecemos por ningún sitio en la promoción institucional”.

 

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