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La batalla contra las gasolineras sin personal

La patronal de las estaciones de servicio tradicionales está decidida a plantar cara a las gasolineras desasistidas, a las que consideran una competencia desleal y acusan de no cumplir con la normativa vigente, especialmente en materia de derechos de los consumidores. Ante la polémica creciente y pese a que en Cantabria tan solo operan tres instalaciones de este tipo, el Ejecutivo regional prepara un cambio legislativo que espera esté publicado en abril y que obligará a todas las estaciones a contar con al menos un empleado durante 16 horas al día.

Texto de Manuel Casino @mcasino8

La creciente apertura de gasolineras desasistidas ha llevado a las estaciones de servicio tradicionales a poner el grito en el cielo hartas, según aseguran, de ver cómo se pisotea una normativa que no permite su existencia. Así lo sostiene el presidente de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES), el cántabro Jorge de Benito, para quien en Cantabria, y con la ley en la mano, existen “muchas dudas” de que este tipo de estaciones sin empleados pueda funcionar.

De Benito, que también ostenta la presidencia de la Asociación Regional de Empresarios de Estaciones de Servicio de Cantabria, afirma que el problema no radica tanto en que se abran nuevas gasolineras desasistidas –en Cantabria apenas representan el 2% del total–, sino en que todas sin excepción cumplan las mismas exigencias legales aplicables a la distribución de carburantes al por menor. “Queremos saber cuáles son las reglas de juego del sector; que se definan claramente y se cumplan de una vez, porque hasta ahora lo que estamos comprobando es que una cosa es la ley y otra muy distinta su cumplimiento”, lamenta.

Para explicarlo, el presidente de la patronal alude a varias situaciones “muy habituales” en las estaciones de servicio que no permite la vigente normativa pero que, a su juicio, resultan “del todo incontrolables” en el caso de las desasistidas. “¿Si no hay personal, quién controla que un usuario hable por el móvil o no apague el motor del vehículo mientras reposta? ¿Cómo se garantiza que el combustible no se vierte en botellas, garrafas u otros recipientes no homologados cuyo posterior transporte por carretera convierten al vehículo que las porta en auténticas bombas rodantes?”, se pregunta De Benito.

Jorge de Benito, presidente de la asociación Regional de Empresarios de Estaciones de Servicio de Cantabria, que desde el pasado mes de octubre es también el presidente de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de servicio (CEEES).

Jorge de Benito, presidente de la asociación Regional de Empresarios de Estaciones de Servicio de Cantabria, que desde el pasado mes de octubre es también el presidente de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de servicio (CEEES).

Su queja, resume, es que “no tienen cabida en el sector”: “Se mire por donde se mire, ya sea desde el punto de vista de la seguridad; de los derechos de los consumidores en general y de las personas discapacitadas en particular, que continuamente se ven vulnerados; o desde el prisma de la lucha contra el desempleo, las gasolineras desatendidas no tienen razón de ser”, recalca convencido.

Además, el máximo dirigente de la CEEES defiende que las estaciones de servicio cumplen una “función social” que difícilmente podrían satisfacer este otro tipo de gasolineras. “¿Qué hubiera ocurrido si en los recientes cortes de la A-3, donde miles de conductores se vieron atrapados durante horas por culpa de la nieve, todas las estaciones hubieran sido desasistidas?”, vuelve a cuestionarse.

Jorge de Benito insiste en que las gasolineras tradicionales –sean atendidas o desatendidas, pero en este caso con algún empleado– no tienen miedo a la competencia que pueden llegar a representar estas otras estaciones –al no incurrir en gastos de personal, en teoría podrían ofrecer carburantes a un menor precio– pero sí a que esta sea desleal. “El sector está acostumbrado a tener que reinventarse cada cierto tiempo desde su liberalización hace ya 25 años. Sabemos que nos tenemos que adaptar a los cambios que suceden casi continuamente y más ahora, cuando aún no conocemos cuál va a ser la tecnología de propulsión que moverá los vehículos en el futuro, pero reclamamos que sea en igualdad de oportunidades”, sentencia.

Como es lógico, esta postura, en la que asegura que también coinciden sindicatos, asociaciones de consumidores y colectivos de personas con discapacidad, no es compartida por la Asociación Nacional de Estaciones de Servicio Automáticas (AESAE), que niega la mayor y mantiene que sus asociados –en Cantabria aún no tiene ninguno– cumplen con la normativa vigente. En su defensa, esta asociación arguye, en la línea expresada este pasado verano por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que este tipo de establecimientos facilitan la competencia efectiva en el mercado y presionan a la baja los precios de los carburantes, lo que obviamente, afirman, redunda en beneficio de los consumidores.

Mercado saturado

Esta visión, sin embargo, no es compartida en absoluto por la CEEES. Según razona De Benito, a corto plazo puede suceder que la entrada de nuevos actores contribuya a bajar en algunos céntimos el precio medio, tal y como apunta el organismo regulador. Pero a cambio de conseguir este ahorro que tilda de “relativo”, el consumidor “deberá desplazarse hasta donde esté la desasistida, esperar la cola si la hubiera y servirse él mismo el carburante, con todo lo que ello supone”, explica.

En su análisis del sector, el presidente de esta organización empresarial que agrupa a más de 4.000 estaciones de servicio en toda España sostiene que existe una saturación de gasolineras. “Cantabria no necesita más estaciones”, afirma con rotundidad apoyándose en el hecho de que, según destaca, el ratio de vehículos por estación en la región es superior al de la media nacional y europea. “De hecho, estamos ante el riesgo de que ocurra lo que ya ha sucedido en Francia o Italia, donde para abrir una nueva instalación había que presentar tres licencias de estaciones cerradas”. Además, resalta que su posición en este tema es la misma que la que mantiene el propio ministro de Energía, Álvaro Nadal, quien hace unos días aseguraba que España cuenta con más gasolineras por habitante y kilómetro cuadrado que cualquier país de su entorno.

Ante este escenario y la posibilidad de que la polémica se avive, el Gobierno de Cantabria ha decidido tomar cartas en el asunto y modificar la actual normativa autonómica que regula la protección de derechos de los consumidores y usuarios en el servicio de suministro de combustibles y carburantes de automoción y calefacción: el Decreto 40/1998, de 30 de abril.

Cambios normativos

Según confirma el director general de Industria, Comercio y Turismo, Raúl Pelayo, su departamento tiene listo desde hace meses un proyecto de decreto para implementar un servicio de vigilancia obligatoria con al menos un empleado en todas las estaciones de servicio de la comunidad dentro del horario diurno de 6 a 22 horas.

Tras ser sometido a consultas entre los posibles afectados (sindicatos, patronal y consumidores) y contar con los parabienes de todas las consejerías del Ejecutivo regional, el proyecto que modifica dos artículos del citado decreto está únicamente pendiente del informe jurídico de la Consejería de Innovación, Industria, Turismo y Comercio, que Pelayo anuncia “será inminente”, para después ser enviado como es perceptivo al Consejo de Estado para su dictamen.

Tras avanzar que si se cumplen los plazos previstos esta modificación “puede estar publicada en abril”, el director general de Industria aclara que este cambio legislativo que cuenta con “gran apoyo” social no se tramita por motivos de seguridad –“las estaciones desasistidas cumplen en esta materia una reglamentación más exigente”, subraya–, sino fundamentalmente para mejorar la atención a los usuarios y a las personas discapacitadas.

Con todo, Pelayo aclara que este tipo de gasolineras no han representado un “gran problema” en Cantabria. Según sus datos, actualmente solo operan tres –en Polientes, Bezana y Nueva Montaña– y solo otras tres empresas del sector se han dirigido hasta la fecha a Industria interesándose por los requisitos para abrir una nueva.

Por otro lado, tanto Pelayo como De Benito convienen en que Cantabria cuenta con una red de estaciones de servicio de “primera calidad” que garantiza el suministro de carburante y la prestación de servicios por todo el territorio en condiciones de máxima calidad. “Y eso es lo precisamente que demanda el cliente medio”, puntualiza este último.

En lo que no coinciden, sin embargo, es en el número de gasolineras que existen en la región. Mientras que Industria sostiene que están operativas 134 estaciones, a tenor de los datos facilitados por el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, el presidente de la CEEES reduce este número a aproximadamente 118, un recorte que justifica en la existencia de algunas gasolineras ubicadas en puertos y en terrenos privados, entre otros motivos. Según sus cálculos, el sector da empleo directo a unas 8.000 personas ya que, subraya, “al menos veinte de ellas disponen de servicio de cafetería, cuatro cuentan en su recinto con hotel y una treintena con taller”.

De Benito, que antes de echar las campanas al vuelo prefiere esperar a que la nueva norma entre en vigor y se cumpla, defiende que las estaciones de servicio “tienen que hacer honor a su apellido. Y las desasistidas no son de servicio”. Pese a ello, reconoce con satisfacción que en Cantabria alrededor del 80% de las estaciones son atendidas por personal. “Y lo normal es que cada usuario reposte habitualmente solo en dos estaciones”, concede confiado en la sabia elección de cada uno.

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