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La teleco cercana

Telenort cumple un año desde que comenzó a ofrecer servicios de telefonía fija, móvil y datos con la vocación de convertirse en el operador cántabro de referencia en el mercado de las telecomunicaciones. Con una oferta especialmente diseñada para las pequeñas y medianas empresas, se acerca a los dos centenares de clientes tras un proceso de expansión que encuentra su principal barrera en el acceso a la financiación.

La tecnología ha derribado muchas de las barreras que impedían que alguien con ideas pudiera sacar adelante su proyecto, pero hay algunas que siguen mostrándose casi imposibles de franquear. En el ámbito de la telefonía, por ejemplo, el acceso a la red puede ser un obstáculo menor para alguien con conocimiento del sector y los recursos técnicos suficientes, pero a cambio puede encontrarse con un freno inesperado y que marca las distancias entre él y los grandes: la financiación, y ello pese a que, contra lo que podría pensar alguien ajeno a este mundo, no se trata de inversiones de cuantía inalcanzable.

De esas dificultades, y del desaliento que provoca no poder sacar adelante un proyecto por no encontrar quien lo apoye con un préstamo 50.000 euros, puede hablar Juan Carlo Fernández Vegas con especial conocimiento. Tras una larga carrera profesional en Telefónica, decidió iniciar una aventura empresarial por su cuenta, con el ambicioso objetivo de poner en marcha un operador cántabro de telecomunicaciones, al que bautizó como Telenort. Cuando agotó sus propios recursos económicos lo único que le faltaba a su proyecto para pasar de las ideas a los hechos eran esos 50.000 euros. Aquel reto fue el primero de otros que vendrían después, de cuantías parecidas y similar importancia, porque ese es el terreno en el que Telenort libra una de sus principales batallas.

Aquel primer préstamo no llegó de donde esperaba el gerente de Telenort –no se lo concedieron los bancos cántabros a los que acudió, y se encontró con que Sogarca le negó sus garantías– pero la financiación apareció casi al último intento, cuando el director de la oficina del Banco Sabadell en la Gran Vía de Bilbao decidió apoyar el proyecto, que echó a andar hace ahora un año.

Juan Carlos Fernández, fundador y gerente de Telenort.

Juan Carlos Fernández, fundador y gerente de Telenort.

Telenort ofrece servicios de telefonía fija, datos y móvil, lo primero a través de voz IP y sus propios recursos, y el resto mediante acuerdos con los proveedores. En un primer momento, y todavía hoy, ha sido Orange el proveedor de datos y telefonía móvil de Telenort, pero la empresa ha firmado ya el correspondiente acuerdo para que desde el próximo 1 de mayo ese servicio lo provea Movistar. Para dar el servicio de telefonía fija, Telenort aloja sus servidores en CPD de Guipúzcoa y Madrid. A los servicios tradicionales sumó en marzo el de televisión –al que bautiza como Perseo, y no Telenort por un conflicto de marcas con el servicio regional de TVE en el País Vasco– tras llegar a los correspondientes acuerdos con los operadores. Con ello, explica el gerente de Telenort, se persigue el objetivo de ofrecer una oferta en todo comparable a la de cualquiera de los gigantes del sector, pero adaptada a los requerimientos de las pymes.

“Puede sorprender a quien no lo conozca, pero hoy en día las empresas son las grandes desfavorecidas en el mercado de las telecomunicaciones. Pueden encontrarse, por ejemplo, con que nadie les da Internet de banda ancha de calidad. Ese hueco es el que queremos cubrir nosotros”, explica Juan Carlos Fernández. Además del acuerdo con las operadoras, Telenort ha desarrollado equipos propios para garantizar Internet de banda ancha en polígonos a los que no llega la infraestructura de fibra. Por esa vía, y por una atención personalizada a la que considera que no pueden garantizar los operadores que cuentan sus clientes por millones, la empresa asienta la competitividad de su oferta.

Telenort cumplió su primer año de funcionamiento este 1 de abril, y lo hizo con 167 clientes en su cartera, medianas y pequeñas empresas en su mayoría, aunque también algún ayuntamiento. La cuestión financiera tiene un peso decisivo en la estrategia de crecimiento de la empresa, dado que cada nuevo cliente requiere una inversión media de 3.000 euros. “Hay que dotarle de un equipamiento que cuesta como media esa cantidad, y que tienes que recuperar después con la cuota. Ahí es donde se establece la principal competencia con los gigantes del sector, que hacen valer su pulmón financiero frente a empresas como la nuestra”. Es un condicionante que tendrá menos peso a medida que aumente la base de clientes, pero que hoy sigue siendo una de las principales preocupaciones de la empresa. Al inicial apoyo del Banco Sabadell se sumaron después los de Caixa Geral y, más recientemente Bankinter. En las previsiones del gerente de Telenort se contempla cerrar 2017 con 300 clientes, una cifra que constituiría ya un pilar lo bastante sólido como para contemplar objetivos más ambiciosos.

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