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“Podemos afirmar que hemos tocado suelo, pero no hemos salido de él”

Miguel Ángel Berrazueta, presidente del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Cantabria, lamenta el estancamiento de las cifras de construcción de obra nueva en unas cifras que se sitúan en mínimos históricos y lejos del nivel que considera razonable: unas 8.000 viviendas al año, diez veces más de las que se construyen ahora.

Texto de Jose Ramón Esquiaga @josesquiaga

Pregunta.- ¿Qué valoración hacen de la situación actual y de las perspectivas del sector de la construcción en Cantabria?
Respuesta.- Teniendo en cuenta que la actividad principal de los aparejadores es la dirección de la ejecución material de la obra, y concretamente en lo que se refiere al uso residencial, podemos afirmar que Cantabria no ha experimentado ningún crecimiento durante el año 2016, y de hecho se ha producido un ligero descenso. En nuestra estadística se han contabilizado un total de 552 viviendas en 2016, cantidad inferior a las 568 que se contabilizaron en el 2015. De acuerdo con los datos contabilizados en los últimos cuatro años, podemos afirmar que hemos tocado suelo pero no hemos salido de él, especialmente si tomamos como referencia el año 2006 en el que se contabilizó el mayor número de promociones con una suma total de 16.588 viviendas. Esta cifra, aunque no cabe duda que supuso un motor importante para la economía de nuestra región, no sería bueno que se volviera a producir ya que fruto de estos excesos es lo que actualmente estamos padeciendo. Posiblemente la cifra que nos daría estabilidad se acercaría a las 8.000 viviendas/año, entendiendo, por tanto que nos encontramos lejos del objetivo deseado. En cuanto a las perspectivas del sector, todas ellas se basan principalmente en la creación de empleo estable, eliminación del stock de vivienda y facilidades de financiación tanto al promotor como al futuro adquirente, de cuyos condicionantes estamos todavía un poco lejos.

P.- Como referencia, y dentro de su colectivo ¿cuál era la situación en términos de empleo antes de la crisis, y cuál es ahora?
R.- Antes de la crisis podemos afirmar que la situación era prácticamente de pleno empleo, bien por cuenta ajena o por cuenta propia, rechazándose, de hecho, ofertas como asalariados por resultar más interesante el ejercicio libre de la profesión e incluso se redujo la presencia del número de compañeros en las oposiciones a la administración. En la actualidad se carece de la actividad principal que es la dirección de la ejecución de obras, dedicándose nuestro colectivo a la realización de pequeños trabajos en materia de rehabilitación, informes, etc. Desgraciadamente no hay trabajo para todos, provocando que un número importante hayan tenido que darse de baja del Colegio y abandonar la profesión por no poder soportar los gastos que el ejercicio profesional conlleva.

P.-¿En qué medida las reformas y rehabilitaciones son una alternativa real, como motor de activida y empleo?
R.- Efectivamente esta actividad, aunque no es comparable a la de obra nueva, es la que más ha crecido en los últimos años y la que está dando sustento a una parte del sector de la construcción y consecuentemente a nuestros profesionales, pero la gran parte de esta actividad está promovida por los propietarios de las viviendas y locales o por las comunidades de propietarios. En mi opinión no se puede afirmar que la rehabilitación sea una alternativa a la caída de la obra nueva ya que su volumen es muy inferior con referencia al que sería deseable en la obra nueva. En épocas de crisis se tiene las mismas dificultades para promover viviendas en edificios de obra nueva que en edificios a rehabilitar, con la ventaja para estos últimos de que por su mejor ubicación tiene mayor demanda, aunque consecuentemente mayor precio. Con referencia al número de intervenciones, en el año 2016, la obra nueva ha tenido como promotor a personas físicas en un 84% y a sociedades en un 16%; mientras que la rehabilitación ha dependido tan solo del 7% de sociedades, el 43% de personas físicas y el 50% de comunidades de propietarios.

P.-¿Hasta qué punto está teniendo incidencia en la actividad del sector, y en el empleo del colectivo que representa, la obligación de pasar inspección técnica por parte de los edificios más antiguos?
R.- La inspección técnica de edificios está suponiendo un incremento en la actividad de nuestro colectivo al ser, junto con los arquitectos, los únicos técnicos competentes para la realización de los Informes de Evaluación de Edificios. A esto se suma que en el caso de que los informes den un resultado desfavorable es preciso la realización de obras de reparación donde lógicamente vuelven a intervenir estos técnicos como autores del proyecto y dirección facultativa de la obra.

P.- Desde un punto de vista más reivindicativo, o de propuestas, ¿qué creen que puede hacerse desde la Administración para mejorar la situación del sector?
R.- Los ayuntamientos deben agilizarse al máximo los periodos de concesión de licencias, y la administración, tanto municipal como regional, agilizar igualmente los trámites de revisión o redacción de planeamientos urbanísticos, al incidir estas demora de manera importante en el precio final de la vivienda, originando graves problemas en la promoción de viviendas y por tanto en la economía en general. Una reivindicación particular de nuestro colectivo es que por parte de los ayuntamientos se cumpla con lo dispuesto en el Código Técnico de la Edificación respecto a la exigencia de proyecto o la preceptiva “memoria técnica” en la solicitud de licencias de obras de todas las intervenciones a realizar en edificios existentes, lo cual garantiza la existencia de un técnico en dichas intervenciones y consecuentemente la asunción de las tareas de coordinación en materia de seguridad en beneficio de los trabajadores y las personas en general que se pueden ver afectada por la falta de medios de seguridad.

P- ¿Qué incidencia consideran que que puede tener en el sector la anulación de los PGOU de Santander y Laredo?
R.- Teniendo en cuenta que cuando un plan es anulado queda en vigor el anterior, se puede afirmar que los municipios afectados se encuentran con un planeamiento prácticamente agotado en cuanto a sus posibilidades de edificación, lo cual dificulta las posibilidades de recuperación del sector, afectando consecuentemente a la economía general de la sociedad. Todo ello con independencia de los problemas directo que ocasiona como consecuencia de la anulación de proyectos en trámite, obras públicas, etc.

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