Alfinter: la mano que mueve la cadena logística

Los transitarios asumen toda la gestión de los envíos de mercancía desde su origen hasta destino, incluyendo trámites aduaneros y cualquier otro paso intermedio que pueda necesitarse. Su papel es fundamental en cualquier operación de comercio internacional y se convierte en prácticamente imprescindible cuando esta implica el uso del transporte marítimo. Alfinter, que opera en Cantabria desde comienzos de este año, es la primera empresa de la región especializada en prestar estos servicios.

Texto de Jose Ramón Esquiaga @josesquiaga

Para dar el salto a los mercados internacionales, ya sea como exportador o como importador, una empresa tiene que tener un inmejorable conocimiento de su producto y de sus procesos, pero no es imprescindible que domine todos los secretos de la cadena logística que separa a los proveedores de sus clientes, una sucesión de eslabones que se hace más larga y enrevesada cuanto más lejos se encuentran los unos de los otros. La gestión de todo lo que implica llevar una mercancía desde la fábrica a su destino es la labor principal de los transitarios, un tipo de empresa con capacidad para asumir el control de todas las tareas logísticas necesarias para llevar un producto de un punto del globo a otro, asumiendo el trato con transportistas, almacenistas, estibadores, navieras, aduanas y cualquier otro gremio implicado en esa labor.

Aunque fundada en 1985 y con una larga trayectoria como transitario en otras regiones, Alfinter Forwarding ha comenzado a ofrecer estos servicios en Cantabria a comienzos de 2015, y ello pese a tratarse de una empresa que tiene su sede social en Santander y que opera en la región desde el año 1992. “Hemos operado mucho en puertos del mediterráneo, y aquí siempre hemos tenido algún cliente, pero nuestra actividad como transitarios en Cantabria ha comenzado el pasado mes de enero”, explica Christophe Hahnkamm Madrazo, director de la empresa. Además de lo que aporta a las empresas como agente logístico externo, el trabajo de una empresa como Alfinter puede también ser fundamental para atraer tráficos al puerto de Santander.

“Una fábrica no tiene por qué saber tratar con una naviera, o conocer todas el papeleo que implica llevar su producto a otro país… Ese no es su trabajo, es el nuestro”, señala Cristophe Hahnkamm. El transitario, explica, está en condiciones de liberar a su cliente de una enorme carga de trabajo que, además de restarle recursos, no aporta nada al núcleo de su negocio. Al ahorro de costes que supone esta externalización, hay que añadir el que se deriva de los mejores precios que puede conseguir el transitario al tratar con todos los agentes que intervienen en la cadena logística. “Nosotros movemos grandes volúmenes de mercancías, cientos de miles de contenedores, lo que nos permite negociar mejores condiciones con la naviera, y aprovechar en cada momento las mejores condiciones del mercado. Para una empresa pequeña, o mediana, esto es imposible. Pero también lo es para una grande, que seguramente sí puede negociar un acuerdo a largo plazo con una naviera, pero a costa de quedarse atado a ella. Nosotros no nos casamos con nadie y podemos ofrecer a nuestros clientes el mejor precio”. Alfinter está altamente especializada en transporte marítimo y, dentro de este, en contenedores y ‘project shiping’, esto es, cargas de características especiales por sus dimensiones o sus características. Cuenta con la certificación AEO –operador económico autorizado– que garantiza un trato preferencial en las aduanas. Su pertenencia a la red internacional WCA le permite tener presencia en 185 países.

Aunque en Cantabria operan varios transitarios a través de delegaciones, Alfinter es la primera de estas empresas que tiene su sede social en Cantabria, una circunstancia que va más allá de la anécdota o la curiosidad geográfica y que puede tener efectos sobre los tráficos del puerto. Su capacidad para mover grandes volúmenes de mercancías, y su trato directo con las navieras, son circunstancias que hacen posible atraer operaciones hacia el puerto. Uno de los efectos más claros podría llegar a sentirse en el movimiento de contenedores, un tráfico que Santander nunca ha sido capaz de consolidar pese a hacer varios intentos de establecer una línea regular para ello. “A nosotros nos encantaría, pero es verdad que no es nada fácil conseguirlo”, admite el director de Alfinter, que explica alguna de las claves para conseguirlo: “Los transitarios negocian sus tarifas con las navieras en función del los tráficos que mueven en un puerto determinado. Hasta llegar nosotros los transitarios que trabajaban en Cantabria eran empresas vascas, que tienen sus acuerdos en el puerto de Bilbao. Para ellos no es interesante desviar tráficos a Santander, porque perderían volumen y capacidad de negociación”. El resultado, concluye Cristophe Hahnkamm, no es solo que desvíen el tráfico de sus clientes cántabros, sino que tienen capacidad para bajar puntualmente sus tarifas y echar abajo todos los intentos por establecer un tráfico regular de contenedores con origen y destino en Santander. “No es realista pedir a una empresa que mueva sus mercancías por Santander si tiene un coste mayor que en otro puerto. Estoy convencido de que nosotros podemos cambiar eso y ofrecer tarifas competitivas”.

El puerto de la capital de Cantabria movió el pasado año 824 contenedores, una cifra que ya ha mejorado en los diez primeros meses de 2015 pero que, de cualquier forma, se mueve en cotas prácticamente anecdóticas. Como referencia, Bilbao movió en 2014 más de 630.000 contenedores, lo que da idea de lo complicado que es competir con las tarifas asociadas a esos volúmenes. También, y esta sería la parte buena, que el mercado es tan grande que existe un amplio margen para el crecimiento.