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Arha Hoteles da un salto adelante

Tras un paréntesis de más de cinco años sin sumar nuevos establecimientos a la cadena, la incorporación del Hotel Casona de Carmona da un nuevo impulso a los planes del grupo para dar forma a una potente oferta de alojamientos a lo largo y ancho de toda la región. La cadena, que contaba ya con hoteles y apartamentos en Potes, Suances y Cabuérniga, tiene muy avanzados los contactos para tener presencia en Santander y en varios de los municipios de mayor tirón turístico de Cantabria. El modelo elegido para hacerlo, es siempre el alquiler con opción de compra, una fórmula que también utilizó en ocasiones anteriores, y que en el caso del Albatros de Suances se ha concretado ya en la adquisición definitiva del hotel.

Jose Ramón Esquiaga @josesquiaga

Tras un parón en el que han tenido que ver tanto las cuestiones empresariales como las circunstancias personales de su principal accionista, la cadena hotelera Arha ha retomado sus planes para configurar una amplia oferta de alojamientos en toda la región, con Santander como un objetivo prioritario –y muy cerca de concretarse– pero con todas las grandes localidades turísticas de la región como candidatas a contar con un establecimiento del grupo. La incorporación del Hotel Casona de Carmona  dio en diciembre el pistoletazo de salida a la nueva etapa del grupo, que entró en el negocio hostelero en 1999 con la construcción del Hotel Arha de Potes, al que sumó después un edificio de apartamentos turísticos también en la capital lebaniega y, ya en 2012, los hoteles Arha Albatros, de Suances, y Arha Reserva del Saja, en Renedo de Cabuérniga.

Los últimos eslabones incorporados a la cadena

Arha asumió la gestión del popularmente conocido como Parador de Carmona el pasado 31 de diciembre, tras hacerse con la concesión de la explotación del establecimiento propiedad de la sociedad pública Cantur. No fue esta la única operación cerrada el pasado año por el grupo, ni la apertura del hotel –prevista para la próxima primavera– va a ser tampoco la última que vivirá la cadena en este año 2019. El año pasado, y un poco antes de formalizar la concesión del hotel de Carmona, Arha incorporó la finca conocida como Casona de San Antonio, en Renedo de Cabuérniga, 20.000 metros cuadrados de terreno en los que se levanta un palacete montañés del siglo XVIII y un edificio de principios del XX. En este último, formado por dos torres y un cuerpo central, está previsto habilitar una habitación nupcial, un salón de banquetes y un área de cocinas y servicio. El conjunto de edificio y terrenos servirá para la realización de todo tipo de eventos –con las bodas como objetivo principal–, con una oferta complementaria al cercano hotel Arha Reserva del Saja. Las sinergias que pueden generarse entre este, la Finca San Antonio y el Parador de Carmona tienen un carácter estratégico y muy evidente en los últimos movimientos realizados por la cadena, que tiene también muy avanzados los pasos para extenderse a otras zonas de la región, y muy particularmente a Santander. Tras dos intentos frustrados de tener presencia en la capital de Cantabria –primero con la construcción de un hotel de nueva planta en Monte, y luego asumiendo la transformación en hotel del Club de Regatas– el grupo tiene previsto asumir la gestión de un hotel en Santander a partir del próximo 1 de marzo, en una operación de alquiler con opción de compra pendiente solo de la formalización final del contrato.

Ariel Cuesta, gerente de Arha, en el centro, junto al resto de su equipo: Verónica Gómez, directora de Administración, María González, coordinadora general, Óscar Costas, responsable del Departamento de Mantenimiento y Nuria Sainz, directora financiera.

Con las excepciones del Arha Potes que fue el origen de la cadena, y la concesión acordada en el caso de Carmona, la fórmula del alquiler con opción de compra ha sido siempre la fórmula elegida para incorporar establecimientos a la cadena. El Hotel Albatros de Suances, en el que actualmente se están realizando importantes trabajos de acondicionamiento y modernización, es ya propiedad del grupo, después de ejercer la opción de compra pactada en 2012.

En total, la cadena Arha gestiona actualmente una oferta de 130 habitaciones, una cifra en la que no se contabilizan ni las del futuro hotel santanderino, ni las que sumarán las aperturas previstas en otras localidades turísticas de Cantabria, en unos planes que los responsables de Arha Hoteles consideran muy adelantados y que deberían concretarse antes de que finalice 2019: “Queremos tener presencia en todas las grandes localidades turísticas de Cantabria, y estamos convencidos de que muy pronto estaremos en condiciones de anunciar la apertura de un hotel en alguna de ellas”, asegura Ariel Cuesta, gerente del grupo, que no se plantea objetivos concretos en cuanto al número de establecimientos y habitaciones a alcanzar por el grupo: “Nuestra idea es aprovechar las oportunidades que puedan presentarse”.

Sinergias

Ampliar el número de establecimientos de la cadena, y consiguientemente el número de habitaciones que se ponen en el mercado, fortalece la posición del grupo a la hora de comercializar, y también le dota de músculo y masa crítica para reforzar su estructura. “La ampliación de la cadena Arha ha producido una profesionalización en todos los aspectos de la empresa”, explica Ariel Cuesta, que apunta algunos hitos en esa línea, como la creación los departamentos de comunicación y redes sociales, de marketing y eventos o la puesta en marcha de una central de compras. Además, ganar tamaño ha permitido al grupo ampliar el departamento económico administrativo. “Con ello se produce unas sinergias entre cada uno de los establecimientos, obteniendo una máxima optimización de los recursos generales para ser competitivos en un sector tan en auge en Cantabria. Nuestra intención es que la Arha Hoteles llegue a ser un referente en el sector turístico de la región”.

La cuestión de las sinergias entre establecimientos tiene uno de sus capítulos más evidentes en la relación que mantendrán los tres establecimientos que el grupo va a gestionar en Cabuérniga: el hotel Reserva del Saja, la Finca San Antonio y el Parador de Carmona. Los clientes de cualquiera de los dos hoteles podrán disfrutar de los equipamientos y la oferta de ambos, con independencia de en cuál de ellos estén alojados. Los que lo hagan en Carmona podrán utilizar el spa y el gimnasio del Reserva del Saja, en tanto que los clientes de este último podrán disfrutar de la amplia oferta de actividades y servicios que se ha diseñado para el parador. “En Carmona vamos  crear packs turísticos de cocina en fin de semana para los clientes junto a otras actividades como pueden ser rutas de senderismo y cursos de inmersión lingüística de inglés”, señala el gerente del grupo Arha.

Profesionalización

La profesionalización y el reforzamiento de la estructura de la cadena va a permitir también avanzar en el que es otro de los grandes objetivos del grupo: ampliar las fechas de apertura de cada establecimiento, con la idea última de que estas lleguen a cubrir la totalidad del año, cuanto menos durante los fines de semana. La formalización de una oferta complementaria de actividades y servicios –cuya plasmación más reciente, y también la más clara, es la que se ha diseñado para la Casona de Carmona– se considera uno de los pasos fundamentales para atajar en lo posible la estacionalidad que caracteriza la demanda turística de la región. Otra de las actuaciones que debería servir para avanzar en ese propósito, y relacionada también con el reforzamiento de las estructuras de la cadena, es la incorporación de profesionales de larga trayectoria en el sector, como Rodrigo Arroyo que será el responsable de los dos hoteles que la cadena tiene en el municipio de Cabuérniga.

Arha Hoteles emplea actualmente a 40 personas de forma directa. Ariel Cuesta destaca la aportación de todos ellos como un factor básico para el desarrollo de la cadena, y hace un mención expresa al equipo directivo del que se ha rodeado en estos años: Nuria Sainz, directora financiera, María González, coordinadora general, Verónica Gómez, directora de Administración, y Óscar Costas, responsable del Departamento de Mantenimiento: “Son personas de total confianza que han demostrado su implicación total a la empresa desde su inicio, y que han absorbido la filosofía inculcada por mi padre. Sin ellos no estaríamos donde estamos”.

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