Certificados de Ahorro Energético: invertir en eficiencia y vender el ahorro

La venta de los Certificados de Ahorro Energético (CAE) puede generar retornos añadidos a quien ha llevado a cabo cualquier actuación encaminada a reducir el consumo energético. Aunque el sistema se puso en marcha hace un año, lo farragoso del trámite y el desconocimiento sobre el procedimiento han hecho que apenas se haya utilizado desde entonces, pese a ser una opción abierta a cualquier consumidor. El apoyo de empresas que acompañen en el proceso es una de las claves para impulsar el sistema.

José Ramón Esquiaga |  @josesquiaga | Marzo 2025

Sucede con las facturas de luz y gas, con el funcionamiento del mercado mayorista o, en general, con todo lo que tiene que ver con la generación, distribución y venta de energía: el diseño de las normas, procedimientos y fórmulas a aplicar parece concebido para que nadie lo entienda. En lo que tiene que ver con las ayudas e incentivos, esa complejidad viene a sumarse a lo farragoso de cualquier trámite con la Administración, lo que obliga a los potenciales beneficiarios a transitar por un laberinto burocrático que actúa como freno a la hora de presentar cualquier solicitud, por atractiva que pueda presentarse la convocatoria.

Situado a medio camino entre la obligación legal y el incentivo, el sistema diseñado en torno a los bautizados como Certificados de Ahorro Energético (CAE) busca promover actuaciones que garanticen una mayor eficiencia, implicando para ello tanto a las comercializadoras como a los consumidores. Aunque el modelo entró en vigor hace ahora un año, sus efectos han sido hasta ahora muy limitados, algo que puede achacarse tanto al escaso conocimiento que la fórmula tiene entre sus potenciales beneficiarios como por lo complicado y cambiante de sus requisitos.

En origen los CAE se contemplan como un procedimiento para que las empresas comercializadoras de energía cumplan con las aportaciones que obligatoriamente deben hacer al Fondo Nacional de Eficiencia Energética, según un cálculo que depende de el volumen de negocio de cada una. Hasta la puesta en marcha del sistema en enero de 2024, la forma de cumplir el trámite pasaba por realizar la correspondiente aportación económica, algo que a partir de ahí puede sustituirse, total o parcialmente, por los CAE que adquieran en el mercado, al precio resultante del cruce entre la oferta y la demanda de estos.

Oferta y demanda de CAE

Más allá de la influencia que en ello pueda tener lo complicado y cambiante del procedimiento, la identidad de quienes pueden tener interés en adquirir CAE, e incluso en qué volumen pueden necesitar hacerlo, queda fijado por la normativa: son demandantes las comercializadoras –denominadas ‘sujetos obligados ‘por el sistema– que deben adquirir estos certificados en una cantidad que, además de por su facturación, depende de lo que fije el Gobierno. Más difícil es identificar a los ofertantes de estos CAE, un colectivo heterogéneo que estaría formado por cualquier consumidor de energía con capacidad para invertir en actuaciones que tengan como resultado un ahorro en el consumo que pueda certificarse. Es ese ahorro, una vez cuantificado como tal según lo que exige el complejo sistema diseñado desde el gobierno, lo que da lugar a la emisión de los certificados CAE susceptibles de ser vendidos en el mercado.

Potenciales vendedores de Certificados de Ahorro Energético serían, por tanto, las empresas que cambian determinados procesos para hacerlos más eficientes, las comunidades de vecinos que mejoran el aislamiento de un edificio o las administraciones públicas que sustituyen la iluminación urbana por otra de menor consumo. También podría serlo un particular, si bien en este caso a las dificultades que tiene la tramitación –comunes al resto de categorías– se unirían los modestos retornos que generaría ese esfuerzo, dado que el número de CAE que genera una actuación depende de la cuantía del ahorro que se consiga.

Además de lo que tiene que ver con los ofertantes y demandantes, la tercera incógnita a despejar en relación con el mercado de CAE es el precio de venta, que no está regulado y que, por tanto, depende de la forma en que se cruce esa oferta y esa demanda.

La venta de CAE puede suponer un ahorro por megavatio de entre 90 y 180 euros

Jesús Ruiz Conde, socio director de la consultora energética Energy Watch, explica que todo lo anterior ha dado lugar hasta ahora a precios de entre 90 y 180 euros el megavatio de ahorro, un abanico que considera anormalmente amplío y propio de mercados poco consolidados. “Que existan esas diferencias no es bueno, pero en todo caso el principal problema que hace que el sistema no acabe de funcionar es lo complicado del procedimiento, los continuos cambios y los pocos recursos con que se ha dotado el ministerio para tramitarlo”, lamenta el director de Energy Watch, que ofrece servicios para acompañar a los potenciales generadores de CAE en todo el proceso hasta su venta.

No solo pueden dar lugar a un CAE las actuaciones que vayan a acometerse en el futuro, sino que también tienen esa condición las realizadas desde hace un año. En la web habilitada por el Ministerio para la Transición Energética para presentar el sistema hay un catálogo de actuaciones susceptibles de generar CAE, incluyendo el número de estos certificados a los que darían lugar. Cualquier actuación que esté fuera de ese catálogo, pero que dé lugar a un ahorro energético, también generaría CAE, si bien para ello sería necesario auditar la situación previa, el efecto de lo realizado y calcular el ahorro conseguido. “Lógicamente es todo más sencillo y más rápido en las actuaciones incluidas en el catálogo”, admite Jesús Ruiz Conde, que aun lamentando lo complejo del sistema, no deja de destacar que al final de ese camino puede haber una interesante generación de recursos como consecuencia de unas inversiones que, además, ya habrán generado un ahorro. “Una actuación que dé lugar a un ahorro de 76 megavatios, que no es mucho para el consumo de muchas empresas, podría dar lugar a más de 13.000 euros por venta de CAE, que son además compatibles con cualquier ayuda que se hubiera recibido para hacerlo”, destaca.