El infierno cántabro toca el cielo

Los 10.000 del Soplao, la competición deportiva más dura y también la más conocida de cuantas se disputan en la región, camina con paso firme hacia su décima edición dejando tras de sí importantes cifras para el sector hostelero. Con más de 10.000 participantes, 240.000 euros de presupuesto y hasta 10 disciplinas distintas, la prueba ha alcanzado una dimensión que ha obligado a la creación de una SL para gestionarla.

Texto de Jesús García-Bermejo @chusgbh

Cuando en mayo de 2007, 430 personas acompañadas de sus bicicletas de montaña se preparaban para tomar la salida en Cabezón de la Sal de la primera edición de Los 10.000 del Soplao, nada hacía presagiar la dimensión que la prueba alcanzaría unos años más tarde. Nueve ediciones después, con 240.000 euros de presupuesto, más de 10.000 participantes, un equipo humano de más de 400 personas y numerosas distinciones mediante, la competición es ya toda una referencia internacional.

Precisamente, hace apenas unos días, Jesús Maestegui Gómez, director y máximo responsable de la prueba, recibía de manos de Miguel Ángel Revilla y Ángel Cuevas, presidente de la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria (AEHC), el premio Horeca 2015, que le fue entregado en la XXXIII Gala de Hostelería en reconocimiento a la promoción turística que la carrera hace de la comunidad autónoma. Y unas semanas antes, la Asociación Cántabra de Empresas Organizadoras de Congresos y Eventos (OPCE Cantabria) entregaba al propio Maestegui el Premio OPCE 2015 por la labor realizada a favor del turismo de congresos, eventos y reuniones en la región.

Impacto económico

Como suele ocurrir en estos casos, todo surgió como una afición. Tras realizar el Camino de Santiago, al actual director de Los 10.000 del Soplao se le ocurrió la posibilidad de competir con su bicicleta en la Quebrantahuesos, en Huesca, una experiencia que cambiaría su vida. El montaje, los paisajes y el gran número de público asistente hicieron que Jesús Maestegui se plantease la posibilidad de organizar una prueba similar en Cabezón de la Sal, su pueblo, un escenario idóneo dada la belleza del Parque Natural Saja-Besaya.

Dicho y hecho. Apenas un año después se disputaba la primera edición de Los 10.000 del Soplao, tan solo en la modalidad de BTT (Bicicleta Todo Terreno), a la que se han ido sumando otras como ruta a pié, maratón, ultramaratón, combinada, natación, carretera… “Hemos ido ampliando disciplinas en función de lo que la gente demandaba, aunque la estrella sigue siendo la de bicicleta, en la que llevamos dos años consecutivos teniendo que cerrar inscripciones, al alcanzarse antes del plazo límite el cupo máximo de 4.500 participantes”, asegura Jesús Maestegui.

Según cuenta, es la inquietud de las 6 personas que forman el comité organizador de la competición la que explica que, prácticamente cada año, haya disponibles nuevas modalidades. Es más, desde hace dos ediciones se disputa el Soplaoman, que incluye 10 kilómetros a nado en aguas abiertas de San Vicente de la Barquera, 80 kilómetros a pie y 110 en bicicleta, con la particularidad de que se devuelve el importe de la inscripción a quien lo finaliza, algo que lograron el 70% de los participantes de 2015. Así mismo, recientemente se ha incorporado una disciplina para discapacitados, una ruta adaptada que puede disputarse gratuitamente, al igual que ocurrirá con Los 10.000 del Soplao Infantil, que se estrenará en la edición de 2016. “La idea es que todo el mundo pueda disfrutar de la prueba, de los paisajes, del entorno y del reto que supone –considera Jesús Maestegui–. Como es lógico, uno de los objetivos de la competición es generar movimiento para el sector hostelero de la zona fuera de la temporada turística, y con esta carrera para niños pretendemos que las familias vengan al completo y se queden todo el fin de semana. Así, el padre o la madre pueden nadar el sábado por la mañana, los abuelos realizar la ruta a pie esa tarde y, al día siguiente, todos a animar a los más pequeños”.

Y es que, uno de los grandes secretos de Los 10.000 del Soplao es que todos los competidores, independientemente de la modalidad por la que hayan optado, coinciden en sus respectivas salidas y llegadas a meta. De esta forma, en apenas dos días, y siempre en el mes de mayo, más de 10.000 personas disputan su prueba, y lo hacen acompañados por otras que pueden llegar de descansar o de finalizar su tramo a pie o en bicicleta.

En lo que respecta al impacto económico de Los 10.000 de El Soplao, no existen estudios ni cifras oficiales al respecto, aunque el hecho de que el 80% de los 10.400 participantes de 2015 fuesen de fuera de Cantabria, incluyendo atletas de Francia, Holanda, Portugal, Italia y Reino Unido, da una idea de hasta qué punto la prueba es interesante para el área oriental de Cantabria. Y basta con intentar reservar alojamiento en la zona el 20, 21 y 22 de mayo, fechas elegidas para la próxima edición, para comprobarlo. “Hemos logrado que haya un goteo continuo de visitantes durante el año: gente que viene a conocer el recorrido, a verlo con más calma, a entrenar determinados tramos… Eso contribuye a desestacionalizar las cifras del sector turístico, abandonado a su suerte más allá de julio y agosto. No sabría decir una cifra exacta, pero el impacto económico es muy importante, y lo digo con conocimiento de causa, pues soy propietario de varios establecimientos hosteleros y de tiendas de alimentación. Es más, los vecinos ya sienten la prueba como propia porque saben lo que les aporta: las casas rurales cambian los horarios de desayuno para adaptarse a los competidores, las señoras mayores preparan comidas a los participantes y les echan una mano con las ampollas o el material sin que nadie se lo pida… El Soplao desprende un sentimiento especial por cosas como esas, y eso explica que los participantes siempre repitan”, expone el director.

Hasta la fecha, la carrera la ha venido organizando el Club Deportivo Elemental Los 10.000 del Soplao, y el pasado año el presupuesto total ascendió a 240.000 euros, cuantía lograda gracias a las inscripciones y la publicidad. En lo que se refiere a los gastos, 10.000 euros van dirigidos a la promoción, y el resto hasta esos 240.000 –la totalidad del dinero se invierte año a año en mejorar la competición– se destina a la compleja infraestructura necesaria: 12 médicos, 17 enfermeros, 12 auxiliares de enfermería, 30 fisioterapeutas en meta, 2 más durante el recorrido, 8 ambulancias, 2 helicópteros, 2 hospitales de campaña, 60.000 litros de bebida isotónica, 3.600 kilos de plátanos, 16.000 bocadillos, 10.400 platos de pasta… En total, se calcula que son necesarias más de 400 personas para coordinar todo el operativo.

De hecho, la dimensión alcanzada ha obligado a la organización a crear una sociedad desde la que gestionar la competición, una SL que será la encargada de coordinar la edición de 2016, la décima que se celebra. “Es un imperativo legal por un tema exclusivamente tributario. El espíritu de la prueba no va a cambiar en absoluto y El Soplao va a continuar siendo lo que ha sido siempre. Vamos a seguir reinvirtiendo cada céntimo en mejorar aún más, y trataremos de crecer en la modalidad de carretera, que, al ser en otra fecha, es la única en la que podemos aumentar participación. Si quisiésemos simplemente ganar dinero, organizaríamos una disciplina cada fin de semana, pero, como digo, no podemos hacer eso porque acabaríamos con ese carácter que hace de Los 10.000 del Soplao algo único en el mundo”.