El nuevo atasco de las autoescuelas
La interrupción de los exámenes durante los meses del pasado confinamiento han provocado que aumenten las listas de espera de aspirantes a conductores que esperan la última prueba para consguir el permiso, un problema que se ve agravado por el aumento en el número de alumnos que se ha dado durante el verano. Aunque desde el sector se considera que parte del incremento de la demanda puede deberse al recuperado protagonismo que la covid-19 ha dado al transporte privado, la época estival suele ser la temporada alta de la actividad, por lo que consideran que es pronto para sacar conclusiones y temen que el deterioro de la situación económica pueda provocar que las cifras se den la vuelta bruscamente en los próximos meses.
Sara Sánchez Portilla | Diciembre 2020
Ha sido otro de esos sectores que volvió a arrancar con incertidumbre tras el cierre provocado por la pandemia, dando prioridad a los trámites administrativos que no dejaban de acumularse. Pendientes de las directrices de la Dirección Provincial de Tráfico, las autoescuelas cántabras esperaban la confección del calendario de exámenes, que tanto teóricos como prácticos, quedaron pendientes con el confinamiento de la pasada primavera. Puesta en marcha la maquinaria administrativa y adecuadas las instalaciones a las normas higiénico- sanitarias, las autoescuelas comenzaron a ver la luz al final del túnel.
Pero funcionar a pleno rendimiento no parece una perspectiva realista a corto plazo. Los tres meses, de cierre y bloqueo administrativo han generado un colapso que, señalan los representantes de las escuelas de conducción, aún no han conseguido desatascar y que ha dejado a cerca de 268.000 alumnos sin exámenes. La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) cree que son necesarios más medios para solventar las circunstancias y, aunque la Dirección General de Tráfico (DGT) anunció en un comunicado que han sido examinados más de alumnos que el pasado verano, el problema, aseguran, continúa y hace necesarias “soluciones urgentes y definitivas”.
Enrique Lorca, presidente de CNAE, considera que ha de abrirse un diálogo para buscar una solución rápida y sostenible. “Los números hablan por sí solos. El déficit acumulado está ahí. Y la realidad es que aún con las medidas adoptadas por la DGT este verano, muchos alumnos no se han podido examinar, y tampoco hay perspectivas de ello para el futuro inmediato. Pere Navarro, Director General de Tráfico, dijo en junio ante la Comisión de Seguridad Vial, que durante el estado de alarma se habían quedado sin examinar de circulación, 268.000 aspirantes a conductores”. Cifra que, señala, continúa en aumento debió a las nuevas matriculaciones en las autoescuelas de alumnos que, aprovechando el fin del confinamiento y la llegada del verano, han querido sacarse el permiso de conducir, haciendo que “el embotellamiento de exámenes” sea mucho mayor. Esta situación se da además en un escenario en el que el número de centros en los que matricularse ha caído de forma notable, tras haber cerrado en torno a 700 autoescuelas en toda España en los últimos años.

Clase teórica en una autoescula santanderina, el pasado noviembre.
Según las cifras que maneja la DGT, este verano han sido realizados 450.000 exámenes de conducir, lo que supone unos 50.000 más que el pasado año. El desglose de los exámenes es el siguiente: 229.254 exámenes teóricos, 52.657 de destreza (moto, camión y autocar) y 177.184 de exámenes prácticos. Además, fue elaborado un paquete de medidas para atender a la demanda de aspirantes para que obtuvieran el permiso de conducción durante el verano, reanudando los exámenes tras el parón de la pandemia.
La escasez de examinadores es una de las razones que tradicionalmente se han esgrimido para explicar los colapsos en las pruebas, algo que la DGT explica por razones presupuestarias. Actualmente son 804 el número de funcionarios en todo el país asignados para la realización de exámenes tanto teóricos como prácticos, y la DGT asegura que a lo largo del primer semestre de 2021 se incorporarán 40 nuevos examinadores, y otros 50 procedentes de promoción interna.
Más alumnos
Alberto Santamaría, presidente de la Asociación de Cántabra de Escuelas de Conductores (ACEC), apunta que toda esta situación se da en un momento en el que el número de alumnos se ha incrementado, lo que convierte en un verdadero problema la situación de atasco que se vive con los exámenes. “La bolsa de alumnos pendientes de examen ha subido, ha sido un año bueno”, admite el representante de las autoescuelas cántabras, que explica que desde el verano los alumnos se han preparado con clases ‘on line’, desde sus casas: “La preparación ha seguido y se han encontrado con el teórico aprobado y hasta junio no hemos podido examinar de circulación, que es el objetivo final. Hay alumnos, pero no hay exámenes. No hay el número suficiente de exámenes. Tenemos meses con 13 exámenes, cierto es. Lo que pasa es que se necesitan más pruebas”, explica.
La situación que expone Alberto Santamaría es similar a la que se da en el conjunto de España, y las razones que esgrime el representante de las autoescuelas cántabras también son coincidentes: “Tenemos alumnos, pero poco volumen de examen. ¿Qué quiere decir eso? Exámenes hay porque tráfico no deja de examinar, da el servicio y capacidad para examinar, pero no es suficiente ya que faltan examinadores. Lo que realmente falta es más personal examinador para poder trabajar en condiciones. Por eso la gente está esperando más de lo normal para poder examinarse”, ha concretado.

Alberto Santamaría, presidente de la Asociación Cántabra de Escuelas de Conductores.
También comenta cómo las autoescuelas se han adaptado correctamente a los protocolos establecidos, una limitación de aforo al 30%, clases online y medidas higiénico-sanitarias tanto dentro como fuera del aula, es decir, en los vehículos acondicionados para las clases prácticas. Según afirma Santa- maría, de cara al trabajo, las autoescuelas han seguido ejerciendo, sumando alumnos en los meses estivales y no han percibido una crisis notoria en el sector. “Hemos podido trabajar en el verano, por lo que no hemos notado tan duramente esta situación. Marzo y abril suelen ser los meses más flojos, pero el incremento se ha notado en junio. La gente parecía tener ganas de salir, de hacer cosas y el carné ha sido una de ellas”.
Santamaría calcula que en verano el número de matrículas se ha incrementado en todas las categorías, aunque recuerda que el sector de las autoescuelas es estival, y eso hace que sea relativamente habitual que se den incrementos notables entre los meses de junio y septiembre, donde se concentra lo que podemos considerar la temporada alta de la actividad.
El efecto de la crisis sanitaria
El representante de las autoescuelas cántabras considera que no es fácil vincular el aumento de la demanda del carnet de conducir con circunstancias relacionadas con el covid-19, como el recelo ante el transporte público y la preferencia por el vehículo privado. Si eso ha podido actuar como acicate, señala, la situación económica de cada cual ha podido ser un obstáculo: “Si la gente no trabaja, muchos no tienen recursos para sacarse el carné de conducir y, si no trabajan, tampoco necesitan mucho el carné de conducir para desplazarse. No es fácil saber qué ha tenido más peso, si el interés por sacarse el carnet de conducir debido a las circunstancias del confinamiento, o la falta de recursos para hacerlo debido a la crisis”.
Un vistazo a las estadísticas históricas de emisión de permisos de conducir deja clara la relación que existe entre la demanda de los mismos y la situación económica de cada momento. El año 2008, punto de arranque de la recesión provocada por las hipotecas ‘subprime’, fueron concedidos un total de 806.386 permisos en todo el país, de los cuales Cantabria emitió 9.418. Desde entonces las cifras fueron cayendo progresivamente ejercicio tras ejercicio.
Las cifras de emisión de permisos de conducción en Cantabria tocaron fondo en el año 2017 cayendo más de la mitad, desde el máximo de 2008, y cerrando con solo 3.453 licencias. Desde ahí el dato ha ido recuperándose, hasta acabar 2019 –último año del que se han publicado estadísticas– con 5.470 permisos de conducir concedidos en Cantabria, una cifra que sigue lejos de la registra- da antes de la crisis financiera de hace algo más de una década, y que evidencia el mucho terreno que todavía quedaría por recuerda desde entonces. La crisis del coronavirus pone un interrogante sobre las posibilidades de cerrar seguir cerrando esa brecha. “Si no hay estabilidad económica, la gente no prioriza en sacarse el carné de conducir. Hay quien se ha visto en una situación complicada y no ha podido tener la opción a sacarse el carné de conducir”.
Desde el sector se confía al menos en que las incertidumbres provocadas por la crisis sanitaria no se unan a las que tienen que ver con la escasez de examinadores. Debido al confinamiento, la DGT paralizó el proceso selectivo para el acceso de nuevos funcionarios al Cuerpo General de la Administración General del Estado, y la promoción interna de los funcionarios que optarán al mismo cuerpo. Actualmente han sido reanudados ambos procesos, que está previsto que finalicen durante el primer semestre de 2021.