Rastreando las causas de la brecha tecnológica

En España hay casi tres veces más hombres que mujeres trabajando en empleos de contenido digital, una distancia que aunque en menor medida también se da en el resto de Europa y que ha llevado a la UE a poner en marcha el proyecto ‘Fémina’, en el que participa Cantabria, para identificar las razones de este desequilibrio y buscar soluciones. En un sector en el que el 40% de las empresas declaran tener dificultades para encontrar trabajadores con un perfil adecuado, fomentar el acceso femenino a estos empleos podría aportar hasta 9 billones de euros al PIB, según los cálculos de la Comisión Europea. A diferencia de lo que sucede en otras actividades, el principal obstáculo para esa mayor presencia femenina no parece residir en el mercado laboral, sino en el escaso interés de las mujeres por cursar estudios relacionados con la tecnología. Algunas iniciativas intentan ponerle remedio.

J. Carlos Arrondo | Marzo 2019

La mujer accede al empleo en el sector digital menos que el hombre. Así lo constata el informe ‘Women in Digital Age’, publicado en 2018 por la Comisión Europea, que además calcula en 9 billones de euros el incremento anual que podría experimentar el PIB de la Unión si la presencia de ambos géneros fuera la misma. Este desequilibrio resulta especialmente llamativo en un mercado laboral en el que un 40% de las empresas tecnológicas europeas no encuentran trabajadores con un perfil adecuado y que medio millón de los puestos ofertados el próximo año se quedarán sin cubrir. El proyecto ‘Fémina’ –incluido en las iniciativas para la mejora de la competitividad de las pymes dentro de las políticas de cohesión de la Unión Europea– trata de averiguar las causas que originan esta brecha de género, con el objetivo de diseñar y desarrollar herramientas públicas que fomenten la participación femenina en las empresas de alto contenido tecnológico. Cantabria es la única comunidad autónoma española presente en el programa, en el que participan instituciones y organismos de otros seis países.

La Dirección General de Igualdad y de la Mujer del Gobierno de Cantabria y Sodercan lideran a nivel regional ‘Fémina’, un proyecto cuyo desarrollo consta de dos fases: una primera de análisis y diseño de un plan de acción y una segunda de implementación de las políticas que contribuyan a reducir el desequilibrio de género en las compañías tecnológicas. En la etapa inicial, que comenzó el pasado verano y se extenderá tres años, se han formado tres grupos de trabajo con una serie de expertos en aspectos como el empleo o la igualdad de género, así como empresas y profesionales del sector. ‘Mujer y Talento’ –asociación formada por un grupo de empresas familiares y ejecutivas cántabras– participa en el grupo encargado de examinar las barreras de acceso al empleo y progresión de carrera en pymes de alta tecnología. Entre sus actividades, destinadas al impulso de la igualdad a partir de la promoción del talento femenino, destaca un proyecto educativo cuya finalidad es el fomento de vocaciones en el ámbito STEM –acrónimo en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas– entre niñas de 13 y 14 años.

Según el estudio ‘Mujeres en la economía digital 2018’, publicado por la Asociación Española para la Digitalización, hay 2,6 veces más hombres que mujeres en empleos de contenido ‘digital’, un dato aún más significativo si se tiene en cuenta que este tipo de ocupaciones tiene menor peso en el mercado laboral español que en la media de Unión Europea. “Los empresarios del entorno tecnológico en Cantabria son proactivos en la contratación de mujeres. Consideran las cualidades y competencias que tenemos, la capacidad de gestión en situaciones de crisis o la flexibilidad, además de que la diversidad es enriquecedora, pero hay pocas mujeres formadas en el área STEM”, señala Teresa Iglesias, participante en el proyecto ‘Fémina’ en representación de ‘Mujer y Talento’. A diferencia de lo que puede ocurrir en otros, el principal obstáculo para una mayor presencia femenina en el sector tecnológico no parece residir en el mercado laboral, sino en su escaso acceso a los estudios relacionados con este ámbito.

La Asociación Española para la Digitalización indica en su informe que en 2017 el 2,6% de las mujeres españolas tenía estudios tecnológicos superiores. La brecha respecto a los hombres –el 15,2%– es de 12,6 puntos porcentuales. Si se toman únicamente las personas que tienen titulación universitaria –prácticamente seis de cada diez egresados son mujeres– la diferencia es aún mayor: hay cinco veces más hombres que mujeres –el 34,7% frente al 7%– con formación tecnológica. El documento desvela que, en general, sin distinción de género, está reduciéndose la cantidad de personas que eligen este tipo de carreras, si bien la caída es especialmente pronunciada entre las mujeres. Y también hace referencia a la poca relevancia que tienen en España los estudios en el ámbito tecnológico entre los graduados superiores en formación profesional, que en el caso femenino apenas alcanza el 8%.

Teresa Iglesias considera que hay un problema cultural y lo ilustra con la publicidad de productos tecnológicos con la que crecieron muchos de quienes hoy dirigen esas empresas: “En esos anuncios hay niños con videojuegos o padres trabajando con un ordenador, pero no hay chicas, no hay mujeres”. Durante muchos años se ha creado un estereotipo, que no sólo ha significado una compartimentación de lo que es propiamente masculino o femenino, sino que también ha contribuido a que, en muchas ocasiones, las mujeres se autolimiten y ni siquiera intenten derribar esa barrera. En su opinión, la existencia de referentes femeninos es crucial para producir el cambio: “En el ámbito STEM hace falta modelos a seguir y acercar este tipo de formación a las niñas, para que la conozcan y sepan que la ingeniería no es una función de hombres ni los trabajos del hogar de mujeres”.

El perfil en habilidades digitales avanzadas en los jóvenes españoles entre 16 y 24 años mejora en promedio al de los europeos –el 63% frente al 57%, según Eurostat– y la diferencia de género en ese tramo de edad es casi inapreciable. La representante de ‘Mujer y Talento’ valora el avance de las últimas generaciones y sugiere la necesidad de guiar esas competencias hacia el sector tecnológico: “Hay que sembrar desde la educación. Hace falta acercarlo a los colegios, a los institutos, a los centros de formación profesional, no solamente a las universidades. Trabajar en la base porque es un caldo de cultivo para el futuro”. El programa ‘STEM Talent Girl, una de las principales actividades de la asociación, está actuando con un grupo de alumnas de bachillerato a las que mentorizan mujeres con carreras de éxito en este ámbito. “Lo que se está haciendo es dar visibilidad a esas profesionales que han roto barreras y estereotipos, enseñar a estas niñas casos en los que se vean reflejadas y que las motiven”. Sin embargo, es difícil encontrar muchas referencias en un entorno en que la presencia femenina no abunda.

Cabe preguntarse si estas mujeres que han quebrado el estereotipo y han accedido a empleos en empresas tecnológicas se han visto obligadas a superar en sus condiciones laborales la misma discriminación como las que trabajan en otros ámbitos. Las mujeres cobran en España una media del 13% menos que los hombres, pero no ocurre lo mismo en el entorno STEM. “Por la necesidad que las empresas tienen de perfiles en esa área, independientemente de que sean mujeres u hombres, no existe la brecha salarial que hay en otros sectores”, destaca Teresa Iglesias. Respecto a las diferencias con otros sectores, en el tecnológico las mujeres ganan un 3,1% más, para puestos de características análogas. En general, son actividades más cualificadas y mejor remuneradas que el resto en conjunto, por lo que salario medio de una mujer que desarrolle este tipo de trabajo es alrededor de un 22% mayor al de otras profesiones.

Los obstáculos que dificultan la permanencia o la promoción de la mujer en la empresa, como la escasa corresponsabilidad en las labores del hogar y en el cuidado de la familia o en el llamado ‘techo de cristal’, son transversales a cualquier actividad, sea esta tecnológica o no. “Las mujeres que ocupamos puestos que exigen un esfuerzo extra de tiempo hemos conciliado la vida familiar como hemos podido y siempre restándonos tiempo a nosotras”, apunta Teresa Iglesias. Advierte que los trabajos en el entorno digital, por ser organizaciones más flexibles y dispuestas a adoptar medidas que faciliten la captación de talento, tienen mucho margen para revertir la situación: “Es un sector dinámico y creativo en el que las empresas están abiertas a los cambios, como la posibilidad de trabajar desde casa y otras condiciones que permitan la conciliación. Se abre un abanico de opciones que no hay en otro tipo de empresas”. A pesar de hay mucho por hacer, reconoce que se están eliminando estereotipos y que las jóvenes generaciones actuales podrán acceder al trabajo que les guste: “Lo que hay que hacer es que les guste, que tengan inquietudes”.

Las participantes en la celebrada el pasado diciembre, con Diana Caminero como protagonista.

‘Mujer y Talento’ se dedica a fomentar el conocimiento y la inquietud en torno al sector STEM, pero tiene un alcance limitado. “Solamente hay 30 niñas mentorizadas de las 200 que se inscribieron. Hay que hacer que participen más niñas, que las charlas lleguen a todos los institutos”, explica Teresa Iglesias. Para acabar con el estereotipo ve imprescindible acercar también a los niños: “Que vean que hay mujeres en ingeniería o en otras profesiones STEM. Que participen los profesores, acercar a los empresarios y generar una comunidad en la que todos tiremos en la misma dirección”. Sin embargo, los recursos de los que dispone la asociación son limitados –se financia con las cuotas de las empresas, fundamentalmente pymes familiares, que forman parte de ella– y no tiene la capacidad para extender su labor educativa en la base tanto como sería necesario. “Hace falta apoyo institucional. No se trata tanto de fondos económicos, sino un soporte para poder llegar a todos los centros educativos y, sobre todo, para darle visibilidad al proyecto”, reivindica su representante.

Los grupos de trabajo formados en Cantabria para la primera etapa del proyecto ‘Fémina’ se reunieron el pasado enero. Los participantes identificaron las barreras que dificultan la presencia de la mujer en las pymes de tipo tecnológico y ofrecieron sus opiniones respecto a las medidas que deberían llevarse a cabo. La representación cántabra, junto a los demás participantes en el programa, acude este mes de marzo a un encuentro en Grecia en el que se pondrán en común las conclusiones a las que se ha llegado hasta ahora. En la reunión, la Dirección General de Igualdad y Mujer informó a la asociación ‘Mujer y Talento’ del interés que había despertado su labor y su disposición a presentarla como un ejemplo a seguir ante el resto de socios europeos. Teresa Iglesias es consciente de la repercusión que esto puede tener para iniciativas futuras: “El proyecto Fémina nos va a dar más visibilidad. Si se refleja en que somos un referente para el resto de miembros, eso trascenderá al tejido empresarial cántabro, para que haya más empresas que participen, y para tener más soporte y apoyo de la Administración”.